Terroristas



Extraído del libro Monstruos entre nosotros. Historia y tipología de los asesinos, de Carlos Manuel Cruz Meza.


El terrorismo individual es el ataque deliberado de una persona en contra de otras, utilizando métodos indirectos, como paquetes explosivos, autos y cartas bomba, o correspondencia contaminada con cepas virales. Estos individuos presentan desorden de personalidad y un alto grado de agresividad; en ocasiones, pueden padecer enfermedades psiquiátricas. Los terroristas individuales aducen motivaciones muy diversas, casi siempre actúan solos o se apoyan en cómplices, no están organizados y atacan blancos con valor simbólico.








El terrorismo grupal es efectuado por asociaciones civiles, guerrilleros o grupos armados de cualquier tendencia, por razones de índole política, social y/o religiosa. Siempre existe una motivación ideológica. Sus miembros persiguen un cambio drástico en un sistema establecido (p.ej. derrocar a un gobierno, obtener la independencia de un territorio, liberar presos políticos o derogar leyes). Por lo general, los grupos terroristas son el llamado brazo armado de asociaciones radicales (partidos políticos, organizaciones clandestinas, grupos separatistas, sociedades religiosas, guerrillas, etc.)



Los grupos terroristas se dividen en células, pequeños grupos conformados por tres a doce individuos, quienes no tienen contacto con otros, aunque pertenecen a la misma organización. Las células se encargan de perpetrar los denominados ataques o atentados. Los más comunes son: asesinatos selectivos contra personas emblemáticas del grupo o segmento al cual combaten (p.ej., un político, militar o policía de alto rango); ataques contra zonas concurridas (autos bomba en centros comerciales o calles principales, detonación de explosivos a bordo de aeronaves, suicidas que estallan causando alta mortandad, liberación de gases tóxicos); y secuestros contra individuos representativos (embajadores, líderes de opinión, políticos).



Pueden causar bajas entre la población civil de manera deliberada, o bien lanzar una advertencia para causar impacto social sin que existan lesionados (p.ej., advertir sobre la presencia de un paquete explosivo antes de que detone, para que este pueda ser desactivado a tiempo, logrando amplia cobertura mediática y la misma sensación de temor entre la población). Casi siempre, los ataques son adjudicados (cuando el mismo grupo asume públicamente la responsabilidad del atentado, o las autoridades determinan quiénes son los autores). Tras el ataque, el grupo da a conocer una proclama, en la cual se especifican los motivos del ataque, los fines que desean conseguirse (demandas) y se amenaza con efectuar nuevos atentados. Cuando una célula es capturada, existen otras que continúan su violenta lucha.



Dentro del terrorismo, destaca la vertiente aérea. Los aeroterroristas son individuos o grupos que cometen atentados criminales contra los pasajeros o tripulación de una aeronave o contra la aeronave misma, o que utilizan estos vehículos como armas para perpetrar ataques. El aeroterrorismo es practicado por grupos extremistas, narcotraficantes, paramilitares, milicias o comandos. Casi siempre va acompañado de amenazas de bomba, toma de rehenes y ejecución de personas a bordo de la aeronave. Por lo general, los explosivos se ocultan en el equipaje. Los aviones pueden ser secuestrados o atacados en el aeropuerto antes de su despegue; mientras vuelan (y en muchos casos son desviados a destinos diferentes al previsto en su ruta original); o al aterrizar. Otra modalidad es derribar aviones comerciales mediante bombas, misiles o sabotaje. También puede utilizarse para cometer magnicidios, cuando se sospecha que la víctima potencial viaja en el avión atacado. Otra variante es el ataque a los puestos de control, para causar confusión y que los aviones no puedan tener contacto con la torre, causando así accidentes. Una modalidad alterna es usar los aviones para estrellarlos contra objetivos específicos. La amplia cobertura mediática brindada a este tipo de atentados, provoca que los delincuentes recurran a ellos para obtener notoriedad y atraer la atención de la opinión pública y el gobierno.



El terrorismo internacional es usado por miembros de un grupo terrorista en contra de la población civil de otro estado o nación. Por lo general, es perpetrado por grupos fundamentalistas o extremistas, con la finalidad de dañar a los habitantes de un país considerado como enemigo político, económico, religioso o social, con el cual puede o no existir un conflicto bélico declarado. Los ataques de Al Qaeda en contra de Estados Unidos, Inglaterra y España en su propio suelo, son ejemplos de terrorismo internacional.



El terrorismo de Estado lo aplica el gobierno o las autoridades legales establecidas de una población, estado o país, en contra de sus propios ciudadanos, y dentro de sus propias fronteras. Los motivos casi siempre son políticos o de seguridad nacional. Implica la persecución, el secuestro, la tortura, la violación, el asesinato y la desaparición de disidentes políticos. También puede dirigirse contra grupos opositores, huelguistas, estudiantes o asociaciones religiosas. Entre casos famosos destacan los desaparecidos en las dictaduras sudamericanas del siglo XX, en países como Argentina, Chile, Nicaragua, El Salvador, Colombia, Perú y México.



El terrorismo delictivo o delincuencial es cometido por grupos criminales, por motivos económicos, luchas internas o conflictos territoriales. Va dirigido en contra de las autoridades; de integrantes de otros grupos delictivos; y a veces de la población civil. Sobre todo, es utilizado por narcotraficantes y cárteles de la droga, en cuyo caso se denomina narcoterrorismo. Durante las décadas de los ochenta y los noventa del siglo XX, el Cártel de Medellín en Colombia comete actos de terrorismo como volar aviones llenos de pasajeros, atentar con autos bomba contra edificios gubernamentales, asesinar a civiles, secuestrar y matar a personajes públicos y destruir el Palacio de Justicia, entre otros delitos, utilizando para ello a integrantes de grupos guerrilleros y terroristas de organizaciones como ETA.



Grupos terroristas muy conocidos son Al Qaeda (en Medio Oriente, Europa y Estados Unidos), Euskadi Ta Askatasuna o ETA (en España), Sendero Luminoso (en Perú), el Partido de Dios o Hezbolá (en Líbano), las Brigadas Rojas (en Italia) y el Ejército Republicano Irlandés, ERI o IRA (en Irlanda). Algunos activistas usan tácticas agresivas, sobre todo aquellos que actúan en defensa de la ecología o de los derechos de los animales, por lo cual los medios de información los catalogan como terroristas ambientales; sin embargo, esta utilización del término es incorrecta.










CASOS EMBLEMÁTICOS

George Metesky “El Bombardero Loco”

1940-1956, Nueva York (Estados Unidos): George Metesky “El Bombardero Loco” coloca 33 artefactos explosivos en teatros, terminales de autobuses, librerías y oficinas públicas, a lo largo de 16 años. Entre sus blancos se cuentan la Terminal Central, el Radio City Music Hall, la Biblioteca Pública de Nueva York, el edificio de la RCA y el metro. 22 de ellas explotan, causando un número indeterminado de muertos y heridos. Capturado en 1956, es recluido en una institución psiquiátrica. Muere allí en 1994, a los 90 años de edad.





Theodore J. Kaczynski “Unabomber”

1978-1995, (Estados Unidos): Theodore J. Kaczynski “Unabomber”, un profesor de ideas extremistas, envía 16 paquetes explosivos a universidades, aerolíneas y particulares, matando a 3 personas e hiriendo a 23. Su exigencia es que el periódico New York Times publique íntegro un manifiesto escrito por él, donde abordaba temas ambientales y de libertades individuales. Denunciado por su hermano, es capturado por el FBI y sentenciado a prisión perpetua.





Al Amin Khalifa Fhimah y Abdelbaset Ali Mohmed Al Megrahi


1988, Lockerbie (Escocia): Al Amin Khalifa Fhimah y Abdelbaset Ali Mohmed Al Megrahi, un agente de la inteligencia libia, atentan contra el vuelo 103 de Pan Am. El 21 de diciembre, el avión explota en el aire mientras vuela sobre una población escocesa, muriendo 270 personas de 21 países diferentes.





Ramsi Yousef

1994, Manila (Filipinas): Ramsi Yousef coloca una bomba en el vuelo 434 de la Philippine Airlines, el 11 de diciembre, matando a una persona e hiriendo a 10 más. Yousef ya había cometido un atentado contra el World Trade Center en Nueva York en 1993, utilizando otro artefacto explosivo.





Timothy McVeigh “El Bombardero de Oklahoma”

1995, Oklahoma City, Oklahoma (Estados Unidos): Timothy McVeigh “El Bombardero de Oklahoma”, un ex marine condecorado en la Guerra del Golfo Pérsico, vuela el Edificio Federal Alfred P. Murrah utilizando una camioneta cargada de explosivos. Mata a 168 personas, entre ellas 19 niños, y hiere a más de 500. Su motivo es la oposición al uso de la fuerza por parte del FBI y la ATF contra la población civil estadounidense. Sus cómplices, Terry Lynn Nichols y Michael Fortier, son condenados a varios años de prisión. McVeigh es juzgado y sentenciado a muerte. Se le ejecuta con una inyección letal en 2001, tres meses antes de los atentados terroristas del 11 de septiembre en Nueva York.








Mohamed Atta

2001, Nueva York (Estados Unidos): Mohamed Atta, Marwan al-Shehhi, Hani Hanjour y Ziad Jarrah, junto con otros 15 integrantes del grupo terrorista Al-Qaeda, secuestran los vuelos 11 y 77 de American Airlines, y 93 y 175 de United Airlines, tomando control de las aeronaves y estrellándolas contra diferentes objetivos: dos en las Torres Gemelas del World Trade Center, en Nueva York; una en el Pentágono, en Virginia; y otra más, que se dirige a Washington, la cual cae sobre Shanksville, Pensilvania. En estos atentados, ocurridos el 11 de septiembre, mueren 3,016 personas, y 35 edificios resultan destruidos. Al cráter resultante en Nueva York se le denomina “Zona Cero” (“Ground Zero”).



BIBLIOGRAFÍA:

James Glover y Jeannine Clark: "Los Asesinos Perdedores por Naturaleza"



“Viendo apariciones, cobijado por las pesadillas.
Claro que así murió y su muerte
resuena en las
malditas habitaciones donde perros, orgías,
vino griego, prostitutas francesas, donceles
y príncipes se rinden
y le besan los benditos pies…”

Efraín Huerta. “Responso por un poeta descuartizado”


James Edward Glover nació en 1944 en Detroit, Michigan (Estados Unidos). Desde niño tuvo un historial delincuencial: constantemente protagonizaba peleas con otros chicos de su calle y era frecuentemente suspendido en la escuela. Cometió pequeños robos, gozaba maltratando animales y siempre se sintió fascinado por las armas de fuego. Aunque era un fanfarrón, constantemente fue blanco de las burlas de sus amigos. Tras abandonar la escuela y la muerte de sus padres, terminó en un orfanatorio junto con su hermano Gerald. Allí también fue constantemente maltratado. Cuando creció, se dedicó a vender drogas y a mantenerse de esa manera. Vivía en un sucio departamento de las afueras de Detroit e invertía la mayor parte de su dinero en adquirir armas, las cuáles almacenaba en su vivienda. En 1980, se hizo amigo de Robert Beckowitz, de treinta y tres años, con quien pasaba las tardes mirando televisión, bebiendo y drogándose.



James Glover


El miércoles 21 de julio de 1982, Glover estaba en su departamento, ubicado en un sótano lleno de armas de fuego en la cuadra 19300 de Woodbine, en el noroeste de Detroit. En ese momento llegaron Robert Beckowitz y la novia de éste, una chica drogadicta de veintiún años, llamada Jeannine Lynn Clark, alias “Charlie”. La chica había sido arrestada por asaltar un banco cuando era menor de edad. Cuando la pareja llegó, de inmediato comenzaron a beber cerveza y a consumir drogas. Luego se sentaron a ver televisión. Miraron un buen rato El show de Benny Hill, pero Glover y Beckowitz comenzaron a discutir. La pelea fue subiendo de tono, hasta que Glover, enfurecido, se levantó y fue a buscar un arma. Regresó con una pistola, le apuntó a su amigo y le descerrajó un disparo en la cabeza. Beckowitz, agonizante, comenzó a convulsionar. Glover, ante la mirada impávida de Jeannine Clark, fue a buscar un cuchillo de cacería. Presa del frenesí, lo clavó en la cabeza de su amigo, hasta matarlo.






Jeannine Clark


De inmediato, Jeannine y él comenzaron a reír y a besarse. Se desnudaron y tuvieron sexo allí mismo, ante el cadáver que continuaba sentado en el sofá. Entonces Jeannine tuvo una idea. Mientras Glover iba a buscar su cámara fotográfica, la chica desnudó el cuerpo de su novio muerto, tomó un cuchillo y lo colocó debajo de su pene. Hundió el arma en repetidas ocasiones, hasta cercenar el miembro y los testículos. Glover tomó fotografías.



La mutilación del cadáver


La pareja siguió viendo televisión, bebiendo alcohol y consumiendo drogas por varias horas. Pasaban el tiempo desnudos, teniendo sexo. Aprovechaban algunos momentos para mutilar algún trozo del cadáver. Luego lo utilizaban para sus prácticas sexuales. Entre los dos arrastraron el cuerpo hasta la cocina. Allí, usaron una sierra y el cuchillo para decapitarlo. Jeannine posó feliz para las fotografías, al igual que Glover.










Pasaron tres días jugando con el cadáver. Aunque mostraba signos de putrefacción y se estaba poniendo negro, continuaron utilizándolo. El departamento hedía, pero aún hicieron más fotografías. Durante esos días, Jeannine fue en dos ocasiones a comprar más rollos de película para tomar más fotografías; varios vecinos la vieron.





Parte de aquel macabro ritual fue cercenarle las manos y construir montajes: en uno de ellos, pusieron la cabeza sobre un cojín verde, encima de una silla. Metieron uno de los dedos de la mano cortada en la nariz del muerto.




En una de ellas, usando los miembros cercenados, colocaron el pene en la boca del cadáver. Al final, cortaron el cuerpo en catorce trozos y lo envolvieron en bolsas de basura, que pusieron en las tres habitaciones del departamento. El olor provocó que los vecinos llamaran a la policía. Jeannine les abrió la puerta cuando llegaron. Les dijo que Glover estaba muy drogado. Los arrestaron y trasladaron a Glover a un hospital.



Asombrosamente, Glover se declaró inocente en la Trigésima Sexta Corte de Distrito, donde fue acusado de asesinato en segundo grado, uso de un arma de fuego en la comisión de un delito grave y la mutilación de un cadáver. El juez William Hathaway ordenó su ingreso en la cárcel del condado de Wayne sin derecho a fianza y le ordenó someterse a evaluación psiquiátrica. Jeannine Clark quedó detenida bajo custodia policial en calidad de testigo. Los vecinos atestiguaron que ella y Glover se habían visto afuera de su casa en varias ocasiones, noches antes del asesinato. Tras varias semanas, Glover fue encontrado mentalmente competente para ser juzgado. Clark fue acusada bajo el cargo de mutilar un cadáver.








Finalmente, Glover se declaró culpable a cambio de una promesa de que no sería condenado a muerte por el cargo de asesinato; le dieron cadena perpetua. Jeannine Clark fue sentenciada a diez años, pese a que siempre repitió la historia de que había sido obligada por Glover. Pero las fotografías mostraban otra cosa: su sonrisa y la constante desnudez indicaban que su participación fue voluntaria. Dado su perfil, la prensa los bautizó como “Los Asesinos Perdedores por Naturaleza”. Con los años, su caso fue olvidado y muchos llegaron a considerarlo un mito urbano; además, asesinos más crueles ocuparon el lugar de la pareja que, en una orgía de muerte y descuartizamiento, invirtió tres días en realizar sus más oscuras fantasías.





BIBLIOGRAFÍA:

Secuestradores



Extraído del libro Monstruos entre nosotros. Historia y tipología de los asesinos, de Carlos Manuel Cruz Meza.


El secuestro es la privación ilegal de la libertad de un individuo o grupo, generalmente con fines delictivos y casi siempre en contra de su voluntad, durante un tiempo determinado. A quien comete este acto se le denomina secuestrador. Quienes lo practican, buscan obtener una retribución económica (rescate); la atención de la opinión pública o de los medios; la difusión de un mensaje religioso, político o social; la consecución de una venganza; o satisfacer una necesidad emocional, sexual o afectiva.








Cualquier persona es susceptible de ser secuestrada. Los motivos pueden ser muy diversos, aunque los más comunes son obtener dinero o lanzar una proclama. Existen grupos delictivos o bandas dedicadas a secuestrar para cobrar rescates de diferentes montos; estos grupos tienen integrantes variados, con actividades especializadas que realizan durante el ilícito, agrupadas en las denominadas células: hay personas encargadas de planear el operativo; otros consiguen armas o aportan dinero para financiarlo; unas más estudian los movimientos de la víctima y consiguen información sobre ella; hay encargados de cometer el delito, matando a los acompañantes masculinos de la víctima y secuestrando también a los niños y mujeres que se trasladen en el mismo vehículo; también hay responsables de vigilar y atender a los secuestrados, proveyéndoles de comida, medicamentos y lo que puedan requerir mientras dure el cautiverio; otros son negociadores, con la función de comunicarse con la familia para fijar el monto del rescate, la fecha y entrega del dinero, y la liberación del cautivo; finalmente, los liberadores dejan a la víctima amarrada en un sitio despoblado, para que pueda ser hallada, o en su caso, la ejecutan y tiran su cadáver.



Un secuestrador estudia los movimientos de su víctima durante varios días o semanas, para familiarizarse con su rutina. El secuestro se realiza casi siempre cuando el objetivo viaja a bordo de un vehículo, al entrar o salir de su domicilio o de su trabajo, e inclusive mientras camina por la calle; un número menor se concreta en el interior del domicilio de la víctima.



A los lugares donde los secuestrados permanecen bajo custodia y vigilancia, se les denomina casas de seguridad, y por lo general van variando a medida que la víctima es cambiada de sitio para no ser encontrada. Cuando un secuestrador envía a la familia de la víctima o a las autoridades la muestra de que el secuestrado aún vive, se le llama prueba de vida; que puede consistir en una fotografía de la víctima con un periódico del día, una llamada telefónica personal o un video. La duración del cautiverio es variable, y puede ir desde unas horas hasta varios años.



Aunque siempre se ejerce violencia psicológica contra la víctima, cuando se aplica violencia física se denomina secuestro agravado. Esta puede darse mediante golpes, privación de alimento o sueño, abuso sexual o violación. Muchos secuestradores mutilan a sus víctimas, cortándoles dedos u orejas, para enviar estos pedazos a sus familias, como medida de presión psicológica. Si es necesario, la víctima es ejecutada. En muchos países, el secuestro es un delito grave, que puede ser castigado con prisión perpetua o la pena de muerte.



Una variante es cuando, como parte de un asalto, o de un atentado guerrillero o terrorista, los perpetradores retienen a un número indeterminado de personas dentro de una casa, departamento, comercio, oficina, edificio o vehículo terrestre, marítimo o aéreo. En estos casos, los secuestradores pueden permanecer durante horas o días, comunicándose con las autoridades policíacas establecidas, generalmente agentes especialmente entrenados para negociar con ellos. A las personas retenidas se les denomina rehenes y al evento, situación de rehenes. La mayor parte de las veces, los secuestradores liberan a ciertas personas del grupo (mujeres, niños, ancianos o personas enfermas), piden vehículos para escapar y exigen un monto económico o la liberación de personas encarceladas por diferentes delitos. Casi siempre, las situaciones de rehenes terminan con el arresto o muerte de los secuestradores, aunque muchas veces también mueren algunas de las personas retenidas o agentes policíacos.



Existen otras modalidades. El secuestro express es el acto de retener forzadamente a una persona desconocida, para que entregue el monto de sus tarjetas de crédito o débito, disponiendo de efectivo en los cajeros automáticos; casi siempre es liberada pocas tiempo después. También se aplica al acto de retener a una persona durante varias horas, para que su familia reúna una determinada cantidad de dinero y la entregue enseguida. Esta clase de secuestros rápidos y sin planeación, frecuentemente son obra de familias dedicadas a cometer delitos como robo de automóviles, a casas habitación, o asaltos. Una variante es el paseo millonario, en el cual la víctima toma un taxi y el conductor recoge, más adelante, a otros miembros de la banda delictiva, quienes asaltan al pasajero. Por lo general, el chofer finge ser asaltado también.



El secuestro virtual o extorsión telefónica es una modalidad de fraude en la cual, mediante llamadas telefónicas, se intimida a una persona haciéndole creer que un familiar ha sido secuestrado y exigiéndole que entregue de inmediato una cantidad de dinero en efectivo; también se le puede engañar, diciéndole que una persona cercana a ellos ha sufrido un accidente o necesita dinero para realizar un trámite. Otros aseguran que el interlocutor ha obtenido un premio y debe hacer un depósito para poder reclamarlo; o darle al delincuente los números de varias tarjetas telefónicas de prepago. Hay delincuentes que aseguran ser empleados de bancos, de instituciones públicas o privadas, y le solicitan a sus víctimas sus claves bancarias, números de tarjetas de crédito, o información confidencial, familiar, laboral y personal. A veces, se indica a las víctimas que deben depositar el dinero en cuentas bancarias indicadas por los delincuentes, o enviar el dinero a través de giros telegráficos o money orders. Las bandas o individuos dedicados a esto, pueden realizar miles de llamadas al mes. Muchos de ellos inclusive se encuentran presos y utilizan para esto teléfonos (satelitales, móviles o celulares) y radios. Por lo general, estos grupos nunca llegan a agredir físicamente a sus víctimas y en muchos casos, ni siquiera tienen contacto personal con ellas.



El secuestro parental es aquel en el cual uno de los padres se lleva a su hijo, sin el consentimiento del otro progenitor, a un lugar diferente a aquel en el que vive y privándolo del contacto familiar.



No debe confundirse el secuestro con el rapto, delito en el cual un menor de edad es sustraído o retenido, muchas veces contra su voluntad, con fines eminentemente sexuales; si la víctima está de acuerdo, se denomina rapto impropio o rapto consentido. Los raptores casi siempre conocen a la víctima y buscan un acercamiento erótico lícito (a través de un matrimonio forzado, sobre todo cuando los padres de un miembro de la pareja se oponen por ser menor de edad) o ilícito (para cometer abuso sexual o violación); la consumación de una actividad sexual puede darse o no en un caso de rapto.



Dentro de esta modalidad se encuentran los arrebatadores, quienes secuestran a los niños que encuentran caminando solos en carreteras, caminos vecinales o calles solitarias. Su modus operandi es obligar al menor a subir a su vehículo para llevárselo a un lugar apartado, violarlo, matarlo y deshacerse del cadáver tirándolo en un lugar solitario. La mayoría de los niños arrebatados mueren dentro de las siguientes horas y muchos nunca son encontrados.



En ocasiones, se utiliza erróneamente la palabra plagio como sinónimo de secuestro, o se llama plagiarios a los secuestradores; sin embargo, un plagio es el robo o la copia sin autorización de una obra de creación, para atribuirse su autoría; el plagio constituye una violación de la propiedad intelectual y nada tiene que ver con el secuestro.



Muchas personas desarrollan el llamado “síndrome de Estocolmo”, en el cual las víctimas de un secuestro se identifican con sus captores y establecen lazos afectivos con ellos, llegando a defenderlos ante las autoridades, negándose a declarar en su contra, manteniendo relaciones sexuales con ellos o uniéndose a sus grupos delictivos o causas políticas.






CASOS EMBLEMÁTICOS:

Bruno Richard Hauptmann

1932, Flemington, Nueva Jersey (Estados Unidos): Bruno Richard Hauptmann, un carpintero alemán, secuestra al hijo del aviador Charles Lindbergh, de 20 meses de edad, a quien saca de su dormitorio en la casa de campo de sus padres. Hauptmann pide un rescate, que es entregado tras una tortuosa negociación. El cadáver del niño es encontrado poco después en el bosque, semienterrado, en avanzado estado de putrefacción. Tras años de pesquisas, la policía arresta a Hauptmann, quien es juzgado y sentenciado a muerte, al ser encontrado el dinero del rescate en su casa. Siempre asegura ser inocente. Se le ejecuta en la silla eléctrica en 1936.





Arthur y Nizamodeen Hosein

1969, Londres (Inglaterra): Arthur y Nizamodeen Hosein, dos hermanos musulmanes nacidos en Trinidad, secuestran a Muriel McKay, esposa de un ejecutivo australiano ligado al ámbito periodístico, al confundirla con Anna Murdoch, la esposa de un multimillonario inglés dueño de los periódicos The Times, Sun y Sunday Times. Exigen un rescate que es pagado; pero matan a su víctima y se deshacen del cadáver, que nunca es encontrado. Tras ser arrestados y juzgados, se les sentencia a prisión perpetua.





Patricia Hearst “Tania la Guerrillera”

1974, San Francisco, California (Estados Unidos): Patricia Hearst “Tania la Guerrillera”, hija del editor millonario Randolph Hearst, es secuestrada por miembros del Ejército Simbiótico de Liberación, quienes exigen 6 millones de dólares en alimentos para los países del Tercer Mundo. Retenida durante semanas, violada y maltratada, la heredera reaparece durante el asalto a un banco en San Francisco. Es arrestada y declara que se ha unido a sus captores, tomando el nombre de “Tania la Guerrillera” en honor de Tamara Bunke, guerrillera boliviana que ayudó a Ernesto “Ché” Guevara. Hearst es juzgada y sentenciada por el asalto bancario.








Daniel Arizmendi “El Mochaorejas”

1995-1998, Ciudad de México (México): Daniel Arizmendi “El Mochaorejas” comanda una banda de secuestradores, integrada por varios cómplices y miembros de su familia. Secuestra, tortura y asesina a 21 personas, a quienes les corta las orejas y los dedos para enviárselos a sus familiares y presionarlos para pagar rescate. Ese capturado y sentenciado a 393 años de prisión en una cárcel de máxima seguridad.





Michael Devlin

2002-2007 (Estados Unidos): Michael Devlin secuestra a Shawn Hornbeck, un niño de 11 años de edad que juega en la calle, a quien mantiene prisionero en su domicilio para violarlo constantemente durante 5 años. Luego rapta a William Benjamin "Ben" Ownby, de 13 años de edad, a quien lleva también a su casa y viola durante semanas. Colecciona además pornografía infantil. Es descubierto y detenido por la policía. Tras ser juzgado, es sentenciado a prisión perpetua.



BIBLIOGRAFÍA:

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